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Por Daniel Olivares Villagómez.

  • Adecuaciones aeronáuticas a la pandemia.

El fenómeno que azota el mundo ha demandado el que los constructores aeronáuticos, las aerolíneas, los pasajeros, los gobiernos y la industria toda del viaje se tenga que adaptar a un escenario por demás complicado. Cada quien ha respondido en diversa forma y sólo el tiempo y los acontecimientos habrán de establecer que decisiones fueron correctas. Por lo pronto se ha adelantado el ocaso de los grandes aviones de más de 400 pasajeros: Apenas iniciada la emergencia sanitaria ya Airbus había anunciado el fin de la construcción del Airbus A380, el avión de pasajeros más grande del mundo, que tendrá sus últimas entregas en este 2021, mientras que Boeing había dejado de producir el Jumbo 747 en 2019. Incluso el desarrollo del 777X se ha visto muy afectado y pende de un hilo, pues Lufthansa y Emirates, que serían los principales compradores anunciados, han entrado en renegociaciones para decantarse por modelos más pequeños como el 787. La tendencia es pues acentuar el hecho de volar directamente sin escalas en aviones que por su tamaño se adecuen a una demanda más reducida con costos ídem.

Interesante a este respecto es, para muchas aerolíneas, la oferta de Airbus de un nuevo A321 pero del tipo XLR (Extra Largo Alcance). Se trata del conocido avión de fuselaje estrecho y un solo pasillo pero con la capacidad de llevar a entre 180 y 220 pasajeros ¡8700 kilómetros! lo que permite operar vuelos sin escalas Nueva York-Roma, Miami-Buenos Aires, Londres-Delhi, Tokio-Anchorage o Dubai-El Cabo, por ejemplo. Esta inusitada capacidad intercontinental para un avión “chico” se combina con un sensible ahorro de combustible por asiento, lo que ha atraído a clientes como American Airlines, JetBlue, United y Aer Lingus. Aquí en este nicho Airbus va sola, debido a la debacle sufrida por el Boeing 737 Max, que apenas fue autorizado a volver a volar a fines del año pasado, lo que el fabricante europeo se ha apresurado a aprovechar.

Como puede verse, la tendencia lógica es transitar hacia esquemas de negocio de bajo costo, lo cual desde luego favorece a las empresas que ya operaban así: En México, por ejemplo, Volaris ha sorprendido en plena pandemia con un enorme pedido de 171 motores Pratt & Whitney GTF para las 80 aeronaves de la familia A320Neo que la aerolínea recibirá entre 2023 y 2028, Estos motores reducen el consumo de combustible y las emisiones de dióxido de carbono en 16% , así como las emisiones de óxido de nitrógeno en 50%, la huella de sonido en 75%, y aumentan el alcance de las aeronaves a casi 6 horas de vuelo. Esto es importante porque el combustible representa aproximadamente el 40% de los costos totales de Volaris.

En la misma tónica, Viva Aerobus mantiene el histórico pedido que realizó en 2018 por más de 50 aviones de cabina estrecha a Airbus, pero con la modificación de convertir los pedidos de A320Neo de 186 pasajeros, que todavía faltan de ser entregados, a A321Neo que tienen una mayor capacidad (240 pasajeros) y que por lo tanto ahorran más combustible por asiento. Esta ampliación de la capacidad de asientos habla de la confianza que tiene la aerolínea de crecer a pesar de la pandemia. Ya lo demostró en diciembre de 2020 al registrar más de 1.1 millones pasajeros, cifra aproximada a los niveles de diciembre de 2019, cuando la aerolínea reportó poco más de 1.13 millones de pasajeros (una diferencia menor al 3% entre ambos años).


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