• Chihuahua 1
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TURISTAMPA tuvo oportunidad de entrevistar a uno de los Grandes Turisteros de México, en la persona de José Jové, quien con gran empatía se presentó ante nuestro micrófono como Gran Amigo de TURISTAMPA, y esto fue lo que nos compartió de su extensa trayectoria:

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“Empiezo a los 15 años, aunque formalmente a los 16. Siendo estudiante de secundaria nos reuníamos varios amigos para hacer dinerito para las fiestas. En una ocasión pasamos haciendo encuestas por lo que iba a ser el “Guadalajara Hilton”. Nos llamó mucho la atención, pues en ese entonces no había edificios tan altos en Guadalajara. Preguntamos y nos dijeron si queríamos trabajar, dijimos que sí, y enfrente había otro edificio alto: el “Condominio Guadalajara”, donde estaban instaladas las oficinas de recursos humanos del hotel, donde tres amigos fuimos entrevistados. Dijimos que sí hablábamos inglés, aunque solo uno de nosotros, Guillermo, sabía, por haber vivido antes en Ciudad Juárez, y fue el quien llevó la conversación. A los demás ya no nos preguntaron nada y a los tres nos dieron un pase para entrenamiento en el sindicato. Empezamos en “bellboys”, pues éramos apuestos, educados y nos sabíamos expresar bien.”

“Éramos en total 25 los aspirantes a “bellboys” y se nos dijo que tendríamos una prueba física, que consistía en “vestir el hotel” es decir, subir los colchones a pulso sin usar el elevador, pues no querían que los fuéramos a rayar. Imagina subir por las escaleras tantos colchones en una torrezota como aquella: Fue un gran comienzo.”

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“El Capitán de botones, quien era Rudi Prieto, nos dijo que solo 11 de los 25 obtendríamos puesto, y la selección se hizo por orden alfabético, con el resultado de que ya no llegaron a mi apellido y quedé fuera pues seleccionaron sólo a 11 y los demás quedamos en la lista de espera. Nos sacaron y me quedé triste. Espere a mis amigos, que al salir me dijeron que a la mañana siguiente habría que ir vestidos de traje negro, pues no habían llegado aún los uniformes. Me robé un traje negro de mi casa, y al día siguiente, determinado a trabajar aunque no me habían seleccionado, me fui caminando desde mi casa al hotel, pues no tenía dinero para el pasaje, y me presenté, con la buena fortuna de que nadie se tomó el trabajo de contarnos y darse cuenta de que éramos 12 y no 11.”

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“El jefe de seguridad no nos dijo nada porque era nuestro cuate, pues le convidábamos regalitos. Unos fueron por su gafete y yo inventé un gafete para mí. Todos sabían que yo no estaba oficialmente: 3 meses pase así y me dieron mi uniforme. Para entrar la puerta se abría y entraba yo metiendo el pie. Nos dividían el trabajo: El “Front” recibía a los clientes y el “Last” llevaba a cabo tareas como llevar el correo u otra cosa que necesitara el cliente. Como yo era “Last” un día un cliente americano por teléfono pidió algo a lo que yo solo entendí “papel”. Me preguntaron que qué había pedido el cliente y dije “papel de baño”. A mi superior eso se le hizo raro y llamó al cliente para enterarse de que lo que en realidad quería era más papel para escribir, por lo que me mandaron naturalmente a Recursos Humanos a recoger un pase para clases de inglés en horas mandatorias después del horario de trabajo. ¿Pero cómo iba yo a ir a recursos humanos si estaba de colado? Por lo que estuve muy triste sin saber que hacer debajo de una de las escaleras. Finalmente fui con Rodolfo y le confesé como entraba y como salía, y que hasta “locker” tenía yo.  Philippe Gerondeau, a la sazón Director General del hotel determinó: Vas a personal y que te manden al turno de la noche y a estudiar inglés.”

“El turno de la noche era muy bueno pues a partir de las 11 ya no había “room service”, pero en la suite presidencial se reunían frecuentemente a jugar “pokar” importantes señores tanto de Guadalajara como de México y de otras partes, y a cierta hora me decían: “Pepito: tenemos hambre” y yo iba corriendo a la cercana Central Camionera de Guadalajara a comprar suculentas tortas de queso. A mí me costaban 3 pesos, las llevaba al hotel disponiéndolas muy atractivas en platos de servicio del “room service” y las cobraba a 10 pesos, advirtiendo a los clientes que a esa hora no había como hacer cargo a la habitación, por lo que había que pagarlas en efectivo al momento. “Claro: Agarra del bote” me decían, y es que los botes de basura de la suite los llenaban de dinero del juego y había ahí billetes de todas denominaciones.”

“Así pues ganaba yo mucho dinero de “bellboy”, pues había comisiones por tours, por excursiones, y por distintos servicios, a más de las propinas, al punto que a la nómina no le hacía caso: era mi alcancía. En casa estaban felices pues llevaba yo comida, regalos y dinero. Pero un día que el señor Gerondeau venía de checar la caldera muy temprano por la mañana, según era su costumbre, nos sorprendió en lobby, que a esa hora usábamos para jugar futbol y nos agarró en penales: “¿Qué tal? La noche muy divertida ¿verdad? Y me dijo ahora ya no serás “bellboy”, ahora te vas a recepción, lo cual me cayó como balde de agua fría pues ahí nomás ganaba mi nómina que apenas ascendía a 700 pesos al mes. Y ni modo, a aguantar.”

“Pedí entrenamiento y pasé por todas las áreas, lo cual me ayudó mucho: Pasé por ventas, banquetes, cocina. Estuve de cajero, de auditor, de mesero, etc. Gerondeau se fue y se quedó Pedro Brunner quien me dijo: Ahora te quedas en ventas. Carlos Puga era el director y yo era su segundo aparte de que también hacia yo banquetes. Luego de un tiempo fui subgerente de recepción, y un domingo, estaba yo recibiendo un grupo y contesté el teléfono. Estaba al habla quien sería el primer gerente general del “Acapulco Marriott”. Me dijo que había una entrevista para mí, me pagaban el avión: “Te espero en el hotel “Aristos” de la Ciudad de México a las 9 de la mañana. Me hospedé en el “Continental Hilton” y fui a la entrevista. “Tenemos media hora y el puesto es Director de la División Cuartos”, me dijo, y me preguntó cuál sería mi concepto.  De media hora que teníamos nos dieron la una de la tarde y seguíamos platicando, preguntándome que haría. Comimos en la cafetería rápido y finalmente me hizo la oferta. Yo ganaba entonces 1 900 pesos mensuales y él me dijo que tendría “Live and Inn” en el hotel “Ritz” cercano al “Marriott” y 30 000 pesos mensuales. Casi me voy de espaldas.”

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“De regreso en el “Continental Hilton” fui a ver al Vicepresidente para Latinoamérica, Arthur Elminguer. Nos teníamos una muy buena relación, sentía yo que me estimaba, por cortesía le quise avisar. Él se enojó: “Después de todo lo que te hemos dado…pero vas a regresar… ¡salte de mi oficina!”.  Presenté mi renuncia en Guadalajara y me fui a Acapulco como asistente de Tim Campion, pero al año y medio me dió el “home sick”: Estaba yo muy triste. Fui y le dije: Me voy a Guadalajara. Él me dijo: “Te voy a dejar ir y sé que vas a regresar”. Me fui a Guadalajara y antes de llegar a mi casa fui a saludar a los amigos al Hilton.  Pedro Brunner me encontró en el lobby y me dijo: “¿puedes empezar de inmediato?” y le dije claro, estoy disponible. Pedro Brunner se iba a Posadas y yo en ventas con él. Pero hubo un cambio y yo me fui al “Tapatío” con el dueño Carlos Trouyet, dueño además de “Las Brisas”. Tuve mucha convivencia con él, me consultaba para la construcción de “El Tapatío”, donde en la parte superior había una disco con un agujero. Durante la construcción los albañiles se reunían ahí a comer, y Trouyet los saludaba y les decía que si no le invitaban un taquito. Comía con los albañiles y a mi no me quedaba más remedio que hacer lo mismo poniéndome buenas enchiladas con las picosísimas salsas que preparaban.”

“Finalmente en 1970 se abrió “El Tapatío” con el mundial de futbol del 70. Entonces Rudi Prieto me pidió ir a Acapulco a abrir el “Holiday Inn” que empezaba su fama: Era el primero en México, el de la estructura redondita. Estuve en la preapertura y en la apertura.  Después a Rudi lo promovieron a Estados Unidos para manejar el “Holiday Inn” de Houston estando yo en Acapulco. Rudi me invitó a Houston, luego a Hollywood y luego me jalaron a Europa a abrir el “Holiday Inn” de Málaga. Luego siguieron 12 aperturas más entre ellas Montecarlo, Beirut y Stuttgart. De pronto vino lo del embargo petrolero y se acabaron los permisos de trabajo, así que tuve que estarme en Bruselas en la oficina de Europa. Me dijeron que ya no me podían sostener ahí, pero me dijeron: “Te vas a Acapulco al “Tres Vidas”, en la playa como gerente de operaciones con el Sr. Hernández.” El “Tres Vidas era un desarrollo llevado a cabo por “Braniff International”, al mando de Troy Post, que había hecho que llegara en un 747 de “Braniff” pasto de Hawaii, que se colocó en el campo de golf del “Tres Vidas”, que nos fue súbitamente invadido por ejidatarios. Por lo cual me quedé trabajando en el fideicomiso de “Banamex”. Tiempo después supe que ese mismo pasto fue quitado del “Tres Vidas” y que se lo llevaron al campo de golf de Ixtapa.”  

“Después llegué al “Camino Real” con el Sr. Schwartz, hubo una entrevista con un alto ejecutivo que vino de Estados Unidos especialmente para ver si me quedaba, pues la empresa estaba en plena reestructuración, pues nos íbamos a quedar con sólo 10 hoteles. Nos subimos a la suite presidencial y durante el sauna y la comida me contrataron y ahí duré muchos años, participando en las aperturas en Mazatlán, Cancún, Jurica, la toma de “Las Brisas Acapulco”, entre otras. Una historia muy bonita y de muchos años en “Camino Real”. Luego vino “Camino Real Ixtapa” y me ofrecieron irme para allá.

Yo hasta entonces, como soltero, mucho tiempo vivi en hoteles. Pero pensé: Mi esposa no es hotelera, Ixtapa era muy pequeño, y va a estar sola, sin amigas. Me dije: Es muy peligroso e injusto para mi esposa. Pero me dijeron: si no te vas a Ixtapa renuncias. Yo ya había organizado la boda de 600 personas en el “Camino Real” y resulta que ya estaba sin trabajo. Yo había invitado al Consejero de “Banamex” quien en la boda me dijo que nos veríamos en la Junta de Consejo en enero, y pues yo le expliqué que ya no nos veríamos. El entonces, comprendiendo la situación, dijo: Vete tranquilo y una semana después de tu luna de miel vienes con Fulano de Tal. Así lo hice, Fulano de Tal me recibió y me dijo “¡Ah! tu eres el recomendado. Muy bien: No digas que vienes con nosotros.” Y estuve dos semanas observando y me dieron lo de la División de Tarjetas de Crédito para turismo durante un año.

Luego vino lo de la Nacionalización de la Banca, y Ortiz Mena era el que venía como Director de “Banamex”, y él me iba a nombrar Vicepresidente, pero dije que no, pues en “Sheraton” me ofrecieron mandarme al hotel de Buenos Aires, ahí si mi esposa dijo sí, pero a la mera hora me dijeron que siempre no, que era a Rio de Janeiro donde me tocaba ir. Lo oculté, y me hice maje, pero en eso estaba cuando se vino el incendio del “Sheraton María Isabel”, donde lamentablemente murió el hijo del Vicepresidente para América Latina y dejó de trabajar el Comité Ejecutivo. Trajeron otro gerente y trabajando con él subimos la ocupación y ganamos puntos al Camino Real.

Así, una vez en el “Fouquets”, me dijeron: “Te necesitamos otra vez en el Camino Real de México y Juan Berthelot me jaló a la oficina corporativa de hoteles de ciudad en ventas y mercadotecnia. Ya “Banamex” no era dueño y dos veces se revendió la propiedad.

En eso “Hilton” contacta conmigo pues querían que les ayudase a regresar a México, pero no nos pusimos de acuerdo pues sus sueldos tenían tope. A la tercera intentona el Vicepresidente de Hilton dijo “vamos a pensar”, y ofreció: “La única manera es que formes tu propia empresa” y así lo hicimos, como “Continental Plus” con la que obtuvimos la exclusiva de “Hilton” en México. Ante la imposibilidad de ponerse de acuerdo con la familia Alemán, se creó el nombre de “Conrad” y así se les permitió regresar con el socio “Bancomer” para competir con “Banamex”. “Conrad” así se instaló en Cancún, Puerto Vallarta y se inició la construcción en Los Cabos. Volvió a haber desacuerdos porque Garza Lagüera pidió “queremos que nos bajen lo que nos cobra “Hilton” porque la construcción fue cara”. Al no haber acuerdo, “Hilton” se volvió a ir y abrió “Westin” en lugar de “Conrad”. Pasó el tiempo y después de 5 años me dijeron que ya podían regresar a México: “Aúdanos a buscar inversionistas”.

Un gran concesionario de autos, Alonso Ancira de Coahuila, me dijo por ese entonces: “Necesito nos aconsejes, quiero invertir en hoteles con “Posadas” y construir entre 10 y 18 hoteles.” Le dije “¿Te interesaría Hilton? y fuimos a Beverly Hills a ver a Conrad Hilton. De ahí salió el acuerdo para el primer franquiciatario de “Hilton” en el aeropuerto de México, luego en Monterrey, después en Ciudad Juárez así consecuentemente: Vino “Hilton” Los Cabos y otros proyectos, cuando la familia “Hilton” de pronto decide vender la cadena, y ahí termina lo mío, pues la financiera cambia toda la gente y termina mi carrera. Tuve un receso de 4 o 5 meses hace doce años y me habla mi amigo Schwartz que tenía una concesión de Trump: “Voy a hacer un evento” y le dije, bueno yo tengo conexiones y una compañera de relaciones públicas. Yo no cobré, pero ella sí. Todavía ni siquiera sabíamos que Trump iba a ser político. Todo marchó bien y entonces formamos una empresa, y nuestro primer cliente fue nada menos que Rudi Prieto del “Hilton” de Las Vegas. Las vueltas que da la vida.”

Con esta basta y muy interesante trayectoria, tan amenamente compartida, José Jové da su opinión a TURISTAMPA acerca de la situación actual del turismo: “El reto del turismo es muy complejo. Ya no se parece en nada al turismo que hizo funcionar Don Miguel Alemán con el Consejo Nacional de Turismo, con todo su equipo. Ahí se empezó a visualizar y se pusieron los cimientos de la promoción para dar a conocer a México. Con gente como “Memo” Green y Savignac caminaba bastante bien el turismo, que es una actividad fundamental. Hoy estamos heridos por la incertidumbre, el turismo va caminando por inercia, pero estamos no muy lejos de perder porque la pelea por el turismo es feroz, y han matado a la aviación, por no tener el aeropuerto no solo para pasajeros, sino también para carga, pues era un punto de logística imprescindible entre Norte, Suramérica y Europa. Eso se va a ir a Panamá y a Dallas. No soy experto en aviación, pero no creo que con tres aeropuertos sea buena la estrategia del gobierno federal. El aeropuerto de la Ciudad de México siempre fue el más importante. Cancún se puede salvar si se promueve bien. Lamentablemente si el gobierno no invierte va a afectarse mucho. Hay apatía de hoteleros, restauranteros, centros nocturnos, etc. no se ve que se muevan: No van a tener dinero y la iniciativa privada no quiere hacerlo. Hay desunión por intereses. Lo grave vendrá en otoño e invierno si no hay inversión para promocionar, pues las embajadas van a promover con una inducción de un mes. Estamos en un grave problema.”

“México es bellísimo, con grandes atractivos, con infraestructura consolidada, lamentablemente los pueblos mágicos se están dejando. Los Paradores y las pequeñas ciudades se apoyan mucho por ejemplo en España. Si no se invierte por quien sea en la promoción de México lo vamos a lamentar muchísimo, pues sacan provecho el Caribe y otros países: Ya China se apura a tener más turismo interno y a atraer el internacional. Yo si estoy muy triste, pues con toda mi experiencia veo muy difícil la situación.”

Con toda su experiencia, con su calor humano y su deliciosa amenidad al contar tantas peripecias, recuerdos y logros, José Jové es desde luego un Grande del Turismo: Conviene a todos escucharle.   
Por Daniel Olivares


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