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  • Nos referimos al aeropuerto de Santa Lucía
  • La obra presenta un avance de casi un 4%

Por Víctor Manuel Bermúdez

No obstante que expertos han manifestado que el Aeropuerto Internacional “General Felipe Ángeles” de Santa Lucía, tendrá que superar un hándicap adverso, que deberá de solventar para su operación; AMLO resalta semanalmente en la mañanera, el avance de obra, misma que alcanza ya casi un cuatro por ciento a 110 días del inicio de su construcción.

A todas luces el Ejecutivo trata de demostrar que no se equivocó al cancelar la emblemática obra que representaría el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en Texcoco y que su decisión ha sido por demás acertada, acallando voces de los que él llama sus adversarios.

El alto costo que se ha tenido que pagar para llevar al cabo la cancelación del nuevo aeropuerto en Texcoco y del cual todavía se han tenido que negociar unos 4,200 millones de dólares de bonos extranjeros cuyo plazo se extendió para los próximos 20 años, en los que se habrá de seguir pagando intereses.

En la 4T ha permeado la improvisación en todos los proyectos que ha emprendido, el puerto aéreo de la base militar de Santa Lucía, no es la excepción; aquí han argumentado partiendo de que ya había una pista que no serían necesarios tantos estudios, sino más bien por analogía solo se tendría que adaptar un plan de expansión.

Sin embrago los cánones aeronáuticos indican que los aeropuertos se construyen de arriba hacia abajo, por tanto los estudios tendrán que venir en ese mismo orden, en este caso el espacio aéreo juega el más importante papel para la operación aérea, sin soslayar los demás como el de impacto ambiental, conexiones terrestres, entre otros.

En Santa Lucía el Mandatario ha resaltado la calidad de la firmeza del terreno y en tono sarcástico ha expresado frases donde da a entender que sus detractores estaban completamente equivocados.

Por otra parte la justificación para la cancelación del proyecto Texcoco, pasó desde una gran corrupción –misma que no se ha comprobado- hasta la protección del lago Nabor Carrillo o que se iba a cerrar el actual aeropuerto “Benito Juárez” donde los avaros inversionistas ya tenían un proyecto para un gran desarrollo inmobiliario y de ahí su enojo porque se les “cayó el jugoso negocio” –según el Ejecutivo-.

Dentro de las ideas del gobierno actual está reactivar el antiguo Sistema Aeroportuario Metropolitano (SAM) que incluye los aeropuertos de la Ciudad de México, Toluca y el de Santa Lucía, para ello ha hecho inversiones en el “Adolfo López Mateos” de la capital mexiquense y han encargado al Seneam el rediseño del espacio aéreo que contempla los tres aeródromos.

La diferencia entre los proyectos de Texcoco y Santa Lucía es abismal, ya que el primero estaba planeado para ser un Hub –centro de distribución de vuelos- que se convertiría en el más importante de América Latina sobre los puertos aéreos de Panamá, Colombia y Sao Paulo.

En Santa Lucía, 46 ingenieros militares constructores dirigen los trabajos en tres turnos con más de 800 elementos castrenses para completar en tiempo record la misión encomendada por el Jefe de la Nación, ya que está prevista la inauguración para el 21 de marzo de 2022 y con un costo inamovible de 79 mil 300 millones de pesos.

El NAIM tenía presupuestado 13.5 mil millones de dólares y además el proyecto estaba avalado por los organismos aeronáuticos internacionales como la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) o la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA por sus siglas en Inglés), estos organismos manifiestan sus dudas sobre la viabilidad del proyectos de Santa Lucía.

El nuevo aeropuerto que se estaba construyendo en Texcoco, representaba la obra más importante de la segunda mitad del siglo pasado, después de la Ciudad Universitaria, considerada la máxima casa de estudios del país.

El estigma de la cancelación del NAIM seguramente será muy difícil de borrar para la Cuarta Transformación, porque una de sus principales consecuencias ha sido que sembró la duda en el mercado de la inversión nacional principalmente.

No se puede justificar la cancelación del magno proyecto de Texcoco, con tres pequeños puertos aéreos, por más que han tratado de exaltar que el plan SAM en su conjunto sea superior en varios rubros al NAIM.

Otro reto que deberá de superar la 4T será, el que miembros del ejército nunca han construido un aeropuerto civil, su experiencia en la edificación aeroportuaria se basa en pequeños aeródromos militares.


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