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Al visitar alguno de los parques nacionales en los Estados Unidos es probable que te encuentres con el nombre Fred Harvey. El Gran Cañón, por ejemplo, tiene su Fred Harvey Trading Company. Además, hay Hoteles Harvey House, autobuses de turismo denominados Harveycars y mucho más. Sería fácil no prestar atención, pero Fred Harvey resulta haber sido todo un personaje.


Originalmente  inglés, parece haber inventado lo que hoy se considera la mayor  contribución de América del Norte para la gastronomía: la comida rápida. Por ello,  su nombre podría vivir en la infamia, pero Harvey probablemente hizo más para asentarse, civilizar y poblar los estados occidentales de América del Norte que cualquier otra persona.
Lo hizo con las Chicas Harvey.
Todo se produjo por lo que podría llamarse una casualidad.
Al llegar a Nueva York a finales de la década de 1870, Harvey, todavía adolecente, encontró chamba en  un ferrocarril, era  la época en que los rieles se estaban extendiendo hacia el Pacífico. El viaje en tren resultó ser una mejora considerable comparada a los viajes en  diligencia, pero en algunos asuntos había mucho que desear. Buena comida, por ejemplo. Esos hombres armados de mal humor tan frecuentemente representados por Hollywood pueden haberse molestado debido a que  habían pasado mucho  tiempo sin una comida decente.
Fred Harvey convenció a la gerencia de la línea de Santa Fe para ayudarlo a abrir una cadena de restaurantes cada cien millas más o menos a lo largo de la vía férrea. Los trenes debían detenerse –por agua o reparaciones-  cada cien millas más o menos, ¿Por qué no dar a los pasajeros comida buena mientras esperaban? Algo mejor que el guiso de ardillas. Las órdenes  podrían tomarse en el tren, telegrafiarlas por adelantado   y el desayuno, almuerzo o cena estarían esperando la llegada de los pasajeros. Así nació la comida rápida.
Nació, pero casi murió. La mano de obra de la que Fred Harvey fue capaz de reclutar para sus camareros, mozos y lavaplatos no fue la ideal. En su primera visita de inspección el señor Harvey descubrió que gran parte de su fuerza laboral estaban  borrachos o en plena resaca. Los menús habían  sido cuidadosamente planeados, pero la comida con frecuencia se servía quemada o cruda. ¿Qué se podría hacer? Contratar mujeres.
Esta fue una época en la que las mujeres jóvenes agradables, el tipo que Harvey buscaba, vivían  en casa y ayudaban a la  mamá hasta que se casaban. Ir sola hacia el Oeste para trabajar en algún restaurante parecía impensable. Harvey, sin embargo, prometió arreglos residenciales respetables en dormitorios supervisados cuidadosamente. Sus señoritas estarían vigiladas por chaperones. Los embarazos no deseados, que no fueran del interés de ellas, también se evitarían. De hecho, él hizo a sus empleados  prometer que no se casarían  hasta que hubieran estado en el trabajo durante al menos un año.
Esa promesa podría haber ayudado en los esfuerzos de reclutamiento de Harvey. No todas esas señoritas que ayudaban a mamá hasta que se casaban podían estar seguras de que se casarían. En Arizona o Nuevo México, sin embargo, no era probable que no se casarían. Y la mayoría se casó. Junto con la comida rápida - que también era sorprendentemente buena - Fred Harvey suministró a  los estados del oeste con 20,000 esposas. Hollywood incluso hizo una película sobre ellas, una película con Judy Garland que todavía podemos encontrar en YouTube.


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