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Enlos últimos años Tuxtla Gutiérrez, Chiapas ha vivido un importante desarrollo. Su nuevo aeropuerto, carreteras, caminos, infraestructura hotelera y servicios lo demuestran. Y es aquí donde, aún con la llegada de nuevos actores, sigue manteniéndose en la preferencia de locales y visitantes uno de los mejores hoteles del sureste mexicano, el Camino Real.
Esta propiedad, es dirigida por un joven ejecutivo –Alfonso Martínez- quien con su equipo de trabajo ha logrado mantenerlo en la preferencia de  viajeros de placer, organizadores de eventos e importantes corporativos, para celebrar ahí sus reuniones y congresos.

Camino Real Tuxtla Gutiérrez, se encuentra a sólo unos 30 minutos del moderno aeropuerto Ángel Albino Corzo y a unos pocos kilómetros de uno de los atractivos más importantes del Estado, el Cañón del Sumidero y la población de Chiapa de Corzo.
El hotel se distingue por su servicio, atención altamente personalizada y por su particular estilo arquitectónico. Fue construido sobre la cima de una pequeña montaña, por lo que ofrece excepcionales vistas a la capital chiapaneca. Su diseño está conformado en cinco niveles, en donde se distribuyen las distintas áreas del hotel como sus tres albercas, adornadas con cascadas, vegetación natural e incluso aves silvestres, como familias enteras de loros de brillantes colores.  

En Camino Real Tuxtla Gutiérrez se encuentran los servicios que se esperan de un hotel de cinco estrellas, como gimnasio, spa equipado con sauna, vapor, regaderas, cancha de tenis, restaurantes y bares, centro de negocios y  once salones de eventos con capacidad máxima para mil asistentes en montaje tipo auditorio o 550 en banquetes. A éstos se suman dos terrazas al aire libre, ideales para cocteles, cenas tema y eventos especiales.
Como es de esperar, la propiedad se maneja bajo los más altos lineamientos en cuanto seguridad e higiene en el manejo de alimentos y bebidas, mismo que le ha dado fama entre la comunidad local quien lo ha elegido como uno de los puntos de encuentro favorito para celebrar citas de negocios o eventos familiares.
El restaurante Los Azulejos es prueba de ello. Pues además de contar con una variada carta de talla  internacional, es famoso por su brunch dominical, que reúne los platos más representativos de la cocina chiapaneca.
En cuanto a la oferta de hospedaje, Camino Real Tuxtla Gutiérrez, cuenta con 210 habitaciones, todas equipadas con distintas amenidades, incluyendo caja de seguridad para laptop, televisión por cable, aire acondicionado e Internet inalámbrico de alta velocidad.
Entre éstas destacan las ocho junior suites, equipadas con una sala de estar y desayunador, y la suite presidencial –favorita de celebridades del espectáculo, jugadores de fútbol y políticos- por sus cómodas instalaciones bañadas de luz natural gracias a sus amplios ventanales.

Camino Real Tuxtla Gutiérrez es un excelente punto de partida para comenzar a descubrir los atractivos turísticos del Estado, como el parque natural del Cañón del Sumidero, Chiapa de Corzo, el famoso Parque de la Marimba, al igual que San Cristóbal de las Casas y las comunidades indígenas de San Juan Chamula y Zinacantán, que gracias a una nueva autopista inaugurada hace unos pocos años, están a sólo 40 minutos de la capital.
Tesoros Chiapanecos
La capital cuenta con  diversos atractivos y uno de ellos es el Parque de la Marimba. Ahí, todas las noches se reúnen personas de todas las edades para bailar y disfrutar del ambiente. La fiesta empieza puntualmente a las 19:00 horas.

Muy cerca está uno de los restaurantes más tradicionales de la ciudad: Las Pichanchas, ideal para comenzar conocer la oferta gastronómica del Estado. El lugar abrió en 1976 y durante todo este tiempo ha logrado hacer que sus visitantes se “sientan como chiapanecos”.
Chiapa de Corzo es el siguiente punto del itinerario. La ciudad está a sólo 14 kilómetros de la capital y es famosa por dos cosas: su arquitectura colonial y por ser sede de la Fiesta Grande, que tiene lugar del 4 al 23 de enero, y en la que participan los famosos los Parachicos, hoy considerados patrimonio cultural intangible de la humanidad por la UNESCO.
Muy cerca está el Cañón del Sumidero. Éste tiene 32 kilómetros de extensión y puede observarse desde miradores distribuidos a lo largo de la carretera o bien, en lancha. Cabe recordar que el  Cañón fue navegable hasta 1980, cuando la Comisión Federal de Electricidad comenzó a construir la presa hidroeléctrica de Chicoasén. Ahora, el paseo corre a lo largo de 13 kilómetros sobre el río Grijalba.
Durante el recorrido pueden admirarse las altas paredes de mil metros de altura, formaciones rocosas, como la del Árbol de Navidad o la Cueva de Colores y caídas de agua, además de fauna local. O bien, visitar el parque Amikuu que tiene todos los servicios y actividades para toda la familia como tirolesa, rappel, kayaks, albercas, y un pequeño zoológico con aves, reptiles y jaguares.

A poco menos de una hora, conectada a la capital chiapaneca por una moderna autopista, se encuentra San Cristóbal de las Casas. Esta ciudad famosa por sus techos  de teja rojos, sus calles empedradas flanqueadas de edificios de estilo neoclásico, tuvo su origen en 1528.
Recorrerla es muy fácil, pues se integraron tres andadores peatonales en los que se ha congregado una oferta importante de restaurantes, bares, boutiques, galerías  y joyerías especializadas en la talla del ámbar.
Circundan a estos tres paseos  construcciones de gran riqueza histórica como la Iglesia de Santo Domingo de Guzmán  -de fachada de argamasa y sus retablos barrocos-; la Catedral de San  Cristóbal, con su fachada del siglo XVII decorada con motivos vegetales en tonos blanco y amarillos; el Palacio de gobierno, de estilo neoclásico; la Casa de la Sirena; los templos de San Nicolás, de la Caridad y del Carmen, por sólo citar algunos.
La ciudad ofrece también otros atractivos como el Museo Na Bolom “Casa del Jaguar”, fundada por Franz y Gertrude Blom, quienes reunieron un acervo fotográfico y artesanal muy importante de las diversas culturas indígenas de la región; El Museo del Ámbar, el de Artes Populares y ahora, el Teatro Daniel Zebadúa donde de jueves a domingo se presenta el espectáculo Palenque Rojo. (www.palenquerojo.com).

A los alrededores de San Cristóbal de las Casas están dos emblemáticas poblaciones indígenas: San Juan Chamula y Zinacantán. Ambas de origen tzotzil pero con costumbres y creencias completamente diferentes.
Zinacantán es famosa por  el cultivo y exportación de flores, así como por la amabilidad de su gente y la limpieza de sus calles e iglesia. La gran mayoría de operadoras mayoristas y agencias de viajes incluyen visitas a casas de artesanas, donde se puede observar cómo tejen sus prendas e incluso probar tortillas recién hechas, acompañadas de queso, frijoles y la bebida tradicional, el posh.
Rodeada de cerros –considerados sagrados- está la población de San Juan Chamula. Este lugar es conocido por su iglesia y por el férreo carácter de sus pobladores. Por ello, hay que cumplir y respetar sus usos y costumbres, como no tomar fotografías en el interior del recinto y pagar los permisos correspondientes para visitar el lugar.
La iglesia de San Juan Chamula es única en su tipo pues en su interior se mezclan las tradiciones católicas y las mayas como en ningún otro lugar. El atrio, está alfombrado con hojas de pino frescas y a los costados se ubican –por orden de importancia- las imágenes religiosas. Al centro, frente a la imagen del santo patrono, están los chamanes, quienes en tzotzil interceden con melódicas tonadas por la salud, bienestar o la cosecha de quien así lo solicita.

Chiapas es un lugar único, rico en naturaleza, historia, cultura y tradiciones. Su oferta de servicios turísticos es amplia y de calidad, convirtiéndolo en la mejor opción para la realización de reuniones, eventos, viajes de incentivo o simplemente, para vacacionar con la familia o amigos.
Por: Brenda Núñez


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