Por Carlos A. Robinson
MERRY CRISIS & HAPPY NEW TAX
..
Y pasó un año más, completito, en el que la industria turística otra vez tuvo que recurrir a todo tipo de nuevas medidas compensatorias de emergencia para resistir la crisis global, y defender con cotidiano estoicismo y hasta con tres decimales, los abatidos márgenes.
Y no podría haber sido de otra manera ya que entre crisis sanitarias y financieras, por mencionar sólo dos, el 2009 permanecerá en la memoria colectiva como un testigo más que confirma lo contundentemente ligadas que están las mayoría de las economías.
Ya curados de espantos, esta intensiva dinámica comercial no cejará en sus objetivos de recuperar la rentabilidad ante cualquier nueva adversidad que el 2010 le ponga enfrente, y seguramente estaremos más ocupados levantando todavía algunos escombros del año viejo y rascándonos la coronilla para descifrar hacia donde dirigir los esfuerzos a partir de hoy y durante las próximas 52 semanas.
Y para qué esperar si siempre ha sido más fácil pedir perdón que permiso. Para capitalizar hasta el último centavito de los paseantes en esta temporada, los Congresos locales de Quintana Roo y del Distrito Federal dictaminaron y aprobaron sin mayores trabas el incremento al impuesto de hospedaje, del 2% al 3%, el cual generará un crecimiento del 56% en términos reales para esta partida tributaria.
El impuesto despunta su no-mandatoria justificación en la promesa de que los recursos frescos serán destinados a fortalecer el patrimonio turístico de cada entidad, y para realizar más campañas de promoción turística, aunque no se precisó si serán esfuerzos directos y autónomos, o si simplemente servirán para engordar el bolsillo de los administradores en turno de la tibia y desestructurada campaña “Vive México II” que sin duda nos tendremos que volver a soplar este año.
Pero ningún mercado se queda atrás y en otros lugares también se aprovechará el cambio de año para sorprender a los viajeros con nuevos cargos, tributarios o no, para mantener a flote a la noble y vapuleada industria del turismo. Durante 2010, es probable que millones de viajeros que llegan a los Estados Unidos y que no requieren presentar visa, ahora deban pagar hasta USD $15.00 por concepto de tasa de arribo, un incremento de más de diez dólares en promedio.
Quizá este año también veamos las bases regulatorias formales que pondrán en orden a todas las aerolíneas y empresas que ofrecen programas de lealtad en los que se bonifican millaje y puntos para futuras compras y viajes.
Esta socorrida estrategia, que pretende incentivar o cautivar la recompra por parte de los consumidores, ha sido exitosa, pero pocos saben es que la suma de estos “premiums” asciende a unos 10 mil millones de millas acumuladas con un valor de mercado que excede los 165 mil millones de dólares. No obstante, también se estima que un 20% de éstas nunca serán hechas efectivas por los usuarios, lo cual siempre ha estado contemplado hasta en las proyecciones del negocio.
El problema es que la mayoría de estos programas tiene políticas confusas respecto a las validaciones y no proporcionan con claridad los detalles respecto a la fecha y condiciones de expiración. Esto obligará a la industria a regular y supervisarlos de manera inmediata antes de que muchos comiencen a bloquear el uso de estos beneficios o continúen otorgándolos de forma indiscriminada.
Más allá de los buenos deseos, veremos qué pasa y cómo transcurre el cierre de esta primera década del nuevo siglo. Como ocurre año con año, muchos estarán formaditos nuevamente en diciembre para romper la piñata antes que nadie con los ojos vendados, pero seguramente otros más mejor esperarán esta vez a que se rompa antes que les den un buen garrotazo y comiencen el año con un ojo morado.
crobinson_c@prodigy.net.mx
|