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Por: Gustavo Armenta

armentaturismomexico.com

 

Avanza la reconstrucción de playas en Cancún

 

De los 23 millones de turistas internacionales que cada año visitan México, la mayoría lo hace por un solo motivo: disfrutar de sus playas. Lo mismo sucede con el turismo nacional.

 

Aunque en los últimos años la Secretaría de Turismo ha tratado de diversificar la oferta turística de nuestro país, impulsando otros segmentos como el cultural o ecológico, la realidad es que las costas permanecen como el principal atractivo turístico de México.

 

Y de todos los que se pueden mencionar, la estrella es el Caribe Mexicano.

En Quintana Roo se localizan Cancún, Riviera Maya, Cozumel, Isla Mujeres y Holbox. Y de todos éstos, el que goza de mayor fama mundial es Cancún.

Sin embargo, en los últimos años Cancún ha vivido en medio de una paradoja: de ser un destino de “sol y playa”, por largos periodos ha sobrevivido como destino de “sol y mar”, ya que buena parte de sus playas se las ha llevado la marea, como consecuencia de la depredación ecológica que se dio desde que se construyó y que en muchos casos se sigue registrando.

Es una historia ya vieja, pero que sigue muy vigente.

 

La primera alarma se encendió en septiembre de 1989, cuando el huracán Gilberto pegó en Cancún, llevándose millones de toneladas de arena. Desde entonces, sus playas quedaron mermadas. Y desde entonces, también, se les advirtió a los hoteleros que, de no reconstruirlas, el siguiente huracán que llegara con la fuerza de Gilberto se llevaría no solamente lo que quedaba de duna, sino también algunos hoteles.

 

Pero, como les tocaba poner una tercera parte del dinero necesario, le dieron largas al asunto, hasta que llegó octubre de 2005, cuando el huracán Wilma se ensañó con Cancún. Entre los mayores daños que causó fue la pérdida de mucho de lo que quedaba de playa y la socavación de cimentaciones de varios hoteles y edificios.

 

Sin playas y con la temporada alta de invierno por llegar, ante la emergencia el gobierno federal tuvo que afrontar la situación y pagó 235 millones de pesos para que se reconstruyeran 11.6 kilómetros de playa en la zona hotelera, que requirieron de dos millones 735 mil metros cúbicos de arena.

 

En abril de 2006, el secretario de Turismo federal, Rodolfo Elizondo, encabezó la ceremonia oficial de la entrega de las nuevas playas. Ahí, dejó en claro que “la responsabilidad de conservar y mantener esta obra es ahora del Gobierno del Estado; del Ayuntamiento de Benito Juárez; y solidariamente de los empresarios del sector turístico de Cancún”.

 

Pero, por lo visto, los quintanarroenses a los que se refirió el secretario no valoraron en su justa dimensión la obra, ya que nunca llevaron a cabo los trabajos de mantenimiento. La consecuencia de esta negligencia fue que poco a poco la marea se tragó de nuevo parte de las playas. Y el problema regresó en menos de tres años.

 

Ahora, ante la nueva emergencia, y ya con la existencia de un Fideicomiso responsable, en octubre pasado se inició una segunda reconstrucción. Sólo que ahora, además de Cancún, también se rescatan algunas zonas dañadas en Cozumel y Playa del Carmen, Riviera Maya. Al menos así estaba planeado en el proyecto original. La extensión conjunta a recuperar abarca 16.8 kilómetros, para lo cual se requerirán 6.1 millones de metros cúbicos de arena, con un costo total de 957 millones de pesos, que serán pagados entre los gobiernos federal, estatal y municipales, además del sector privado.

 

Por fortuna, en esta ocasión construirán estructuras de contención mediante cubos de concreto, para evitar la migración de la arena que genere el oleaje. Obra que no se hizo en la primera reconstrucción.

 

La recuperación no está aún concluida en su totalidad, pero algunas partes ya están terminadas. Y tan hacía falta esta obra, que algunos de los hoteles que tuvieron la suerte de ser de los primeros en volver a estrenar playas, ya lo están celebrando y publicitando, con fotografías que muestran el antes y el después.

 
 
 
 
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